Las recientes acciones militares que involucran a Irán han suscitado preocupación por la seguridad energética. Se ha informado de que instalaciones clave de petróleo y gas en la región se han visto afectadas, lo que ha impulsado al alza los precios del crudo y el gas natural. Los precios del gas en Europa, por ejemplo, experimentaron fuertes subidas intradía en medio de la incertidumbre sobre el suministro.
El Estrecho de Ormuz, un punto crítico para los envíos internacionales de petróleo, ha sufrido interrupciones. Con la suspensión de la cobertura por riesgo de guerra por parte de las principales aseguradoras en la región, los costos de envío están aumentando y los horarios de los buques se vuelven cada vez más impredecibles. Esto añade una nueva capa de complejidad a los flujos comerciales globales.
PX (Paraxileno): Oriente Medio cuenta con una importante capacidad de PX, aunque el impacto directo en la producción sigue siendo limitado hasta el momento. Las exportaciones de la región podrían sufrir retrasos logísticos en lugar de recortes de producción.
MEG (monoetilenglicol): Irán posee una capacidad de alrededor de 1,9 millones de toneladas de MEG. Según informes, algunas unidades han suspendido sus operaciones o envíos. Más grave aún, los envíos desde Irán, Kuwait y la costa este de Arabia Saudita —que suman más de 300.000 toneladas mensuales— podrían verse retrasados si el estrecho de Ormuz sigue afectado.
PTA y chips para botellas: China exporta volúmenes significativos de PTA y chips para botellas de PET a Oriente Medio. Si bien los envíos a la mayoría de los destinos evitan el Estrecho, se espera que el aumento de los costos de flete y seguro impulse los precios de exportación.
Los participantes del mercado monitorean de cerca la duración de las interrupciones del transporte marítimo, las tendencias de los costos de los seguros y el posible desvío de cargas por rutas alternativas. Si bien el impacto directo en las instalaciones de producción sigue siendo limitado por ahora, las presiones logísticas y de costos están aumentando. Si las tensiones persisten, las cadenas de suministro de poliéster podrían enfrentar una disponibilidad más limitada y precios más altos en los próximos meses.